El rompimiento de Julio Menchaca con el Grupo Universidad, -lugartenientes del PT en Hidalgo -, ha llevado al PRIAN y a los mismos grupos antagónicos dentro de Morena, a ’hacer ruido’ sobre la revocación de mandato en Hidalgo, ejercicio que deberá solicitarse el último trimestre del año.
A ello por supuesto, no abonan decisiones más que cuestionables tomadas por el ejecutivo estatal.
El asunto está en que se amenaza con el petate del muerto: el rompimiento de Morena con el PT provocó que perdieran la gubernatura ante el PRI en Coahuila y que sea la única entidad que se quedara como emblema tricolor al haber impedido, elección tras elección, una transición partidista en el ejecutivo.
De entrada, el PT en Hidalgo, por sí mismo, y así lo demostró en los ayuntamientos, apenas y tendría para competir. Y más aún, el PT, sin Noroña, no tiene un solo referente en el cual puedan recargar su imagen, es decir, que no es distinto al PRI, al PAN, o al resto de los partidos.
Como paréntesis, el PVEM tampoco tiene referentes, y el único que cumpliría con esa imagen en realidad les representa un lastre (Manuel Velasco), pero por eso no recargan las campañas en sus propias figuras, sino que se venden como alianza.
El punto es que si el PT quiere mantener su registro en el Estado, el Grupo Universidad ni siquiera se lo garantiza -he olvidado cuántos intentos de partido han perdido como franquicia-, menos cuando su principal exigencia es que su líder, Gerardo Sosa Castelán, quede impune de delitos tan notables.
El PRI y el PAN solamente necesitan un empujoncito para desaparecer y ese se lo dan ellos desde adentro.
Si acaso el mayor peligro para Morena, son las mismas corrientes a su interior. Porque hay de chile, mole y pozole: quienes desde la razón, hacen crítica (verdadera izquierda); quienes desde la orfandad, critican (los sinhueso); quienes critican y no hacen nada (los intransigentes); quienes todo aceptan mientras mantengan su posición (los acomodaticios), y un larguísimo etcétera.
A ellos, a todo Morena, hay que recordarles algo. Sí, están en el poder, pero el poder lo entregó el pueblo. No ganaron por sus propios méritos, casi ninguna batalla luchada puede acreditarse como suya o como de la izquierda en general. Es arrogante que a cualquiera le pase por su cabeza que en Hidalgo hayan ganado por su esfuerzo y no por la imagen caudillista de López Obrador… el problema está en que si llevan los reflectores a ellos, a sus luchas internas, la imagen de AMLO podría ser insuficiente y justo de eso han pecado, cada quien en su responsabilidad, desde los morenos que están en el poder hasta los que se encuentran fuera.
Download now!